Sakura y el Amor verdadero
“¿Por qué lo habrá hecho?”, pensaba Shaoran mientras caminaba por el Parque Pingüino, “¿por qué? Creí que esto duraría para siempre...”
“¿Pero
qué es lo que he hecho?, se preguntó Sakura mientras volvía a casa. “Si yo
le…le…¿por qué no puedo decirlo? ¿qué me pasa?”
*
* *
“¿Por
qué ya no me quiere? ¿Qué es lo que hice mal? Volví de Hong-Kong sólo por
ella…¿Qué le ha hecho cambiar de opinión?”
*
* *
“Le
estuve esperando cuatro años y no dudé ni un solo instante, pero a hora le
veo, le veo como a un amigo, como a Yukito…Yukito…la forma adoptada de…Yue…Yue,
Yue, Yue…¿YUE? ¡No! Eso no es posible. Yue…”
*
* *
“La
amo, ni puedo ni voy a renunciar a ella. Le pediré explicaciones mañana”.
*
* *
Entre
todas estas reflexiones, Sakura llegó a su casa. Estaba triste, confundida y
aturdida después de esa extraña ruptura con Shaoran. Esa tarde se habían roto
muchos sueños y muchas promesas. Sakura abrió la puerta de la habitación y se
tiró en la cama. Estaba cansada. Kero, al sentir a su Ama, salió del cajón.
-¡Frijoles
Sakura! ¡Sí que llegaste tarde! ¡Se te fue el tiempo con el mocoso ¿eh?!
-
No, Kero, estuve sola paseando, casi toda la tarde.
-
¡Si ese estúpido mocoso se atrevió a plantarte le daré la paliza de su
vida!…¿Verdad, Yue?!
Sakura
se sobresaltó y miró hacia la ventana. Allí, justo en frente de ella, estaba
su magnífico ángel, apoyado en el alféizar. Se sonrojó al mirarlo.
-
Yu…Yu…¡Yue! ¿Qué haces aquí a estas horas?
-
Tengo que hablar contigo, Maestra. Keroberos, creo que el padre de Sakura ha
hecho flan.
-
¡Eso lo dices para que me vaya!
-
No, Kero- intervino Sakura.- Cuando llegué papá estaba desmoldando un flan
enorme.
-
¿Lo dices en serioo?!!! ¡Ándale me voy! ¡Ahorita mismo vuelvo! …¡O no,
jeje!!
*
* *
“¡Frijoles!
¿Por qué Yue habrá querido que me vaya…? ¡Últimamente está muy
rarito…! Pero Sakura también tenía mucho interés en que me fuera…¡Caray!
¿Por qué siempre todo el mundo se quiere quedar a solas con Yue?! ¡Refrijoles!!!!
¡Eso es lo que yo llamo un buen flan!”
*
* *
-Esto…Sakura…yo…
-¿Me
has llamado Sakura? Yue…tú…tú casi nunca me llamas así…
-Sí…ya…yo…
-No,
no, por favor, me gusta más que me llames así. “Maestra” queda demasiado
frío…
-Sakura
yo quería decirte que…
-¡Yue!
¡Ha ido terrible!- dijo comenzando a llorar- Hoy he cortado con Shaoran y…¡no
sé por qué!
Yue
no sabía qué hacer, por un lado si Shaoran ya no estaba…pero por otro Sakura
estaba llorando y no podía decírselo ahora. No sería justo para ella. Yue se
acercó lentamente y la abrazó.
-Sakura
no llores, por favor. Estoy seguro de que dentro de poco Shaoran y tú volveréis
a estar juntos y…
-¡Yue!
No lo digo por mí. Yo no quiero a Shaoran como creía, le quiero, pero como a
Tomoyo, a Kero, a Yukito…
“No
me ha dicho a mí”.
-¡Pero
yo le he hecho daño! ¡Si hubieses visto su cara cuando se lo dije! ¡Se le
partió el corazón! Y yo le quiero mucho, no quiero hacerle daño.
-¿Es
que acaso hay otro?- “¡eh!¿por qué he preguntado eso?!”
-Bueno,
yo…creo que sí, pero no estoy segura…
“¿Quién
será? Debe quererle mucho para haber dejado a Shaoran”.
-Sakura-
dijo- me gustaría enseñarte algo, ¿quieres venir conmigo?
-Sí.
*
* *
-¡Eh!
¡Ya vol…ví! ¿Dónde se fueron?
Kero
se acercó a mirar a la ventana.
-¡Eh,
mocoso! ¿Qué haces aquí?
-Kero,
dile a Sakura que salga, quiero hablar con ella.
-¡No
puedo! ¡No está aquí!
-¿Cómo?
¿Dónde está?
-No
sé, hace un segundo estaba aquí con Yue y conmigo y ahora ni está Sakura ni
está Yue.
-Por
favor, cuando vuelva dile que he venido y que necesito hablar con ella.
*
* *
Yue
iba volando delante, Sakura había utilizado Vuelo y le seguía detrás. Ninguno
de los dos hablaba. Yue, mientras se dirigía a un lugar muy especial para él,
pensaba: “¿Quién habrá robado su corazón?”
-¿Dónde
vamos, Yue?
-A
un lugar al que hace mucho tiempo que no voy.
-¿Conozco
yo ese lugar?
-No-respondió
el ángel.- Vamos a Inglaterra, a la casa sonde vivía con Keroberos y el Amo
Clow antes de mudarnos a Tomoeda; ya sabes, la mansión donde más tarde vivió
Eriol.
-¿Por
qué vamos allí,Yue?
No
le contestó, y Sakura pensó que sería
mejor no preguntar más. La curiosidad que sentía era enorme. Hasta entonces,
Yue se había dedicado exclusivamente a cumplir sus funciones de Guardián, pero
nada más. De repente, se sorprendió a sí misma mirándole; no podía apartar
su vista de él. Yue se dio cuenta de que le observaban y volvió su rostro,
encontrándose con el de su Maestra. Sakura, sonrojada, apartó su mirada.
-Sakura,
mírame, por favor.
Y
cuando lo hizo, vio unos ojos tiernos, cargados de amor y una cálida sonrisa en
sus labios que aceleraron los latidos de su corazón. Yue tomó su mano, y
descendiendo, la guió hasta el claro de un bosque, donde, majestuosa, se
levantaba la casa del Amo Clow. El tiempo pareció haberse detenido. Todo estaba
en completo silencio y la única testigo de aquella nocturna escapada era una
enorme y preciosa luna llena.
Yue
no dijo nada, simplemente tomó su mano y la condujo al interior de la casa.
*
* *
Shaoran
estaba muy triste. ¡Le hubiese gustado tanto verla y hablar con ella!…Pero…¿por
qué no estaba Sakura en su casa a esas horas?
“Esto
es muy extraño. Es tarde y Sakura debería estar en casa, sobre todo porque mañana
hay colegio…¡Un momento! ¿qué dijo Kero sobre Yue y Sakura? Ella no estará…”
Entonces
Shaoran comprendió todo: Yue, aunque distante, siempre había estado allí por
Sakura. Cuando ella tenía problemas, hacía cualquier cosa para ayudarla y
pasaban mucho tiempo juntos. Sakura siempre había mirado a Yue de una forma
especial y seguramente se había dado cuenta de lo que sentía hacia él. Yue
siempre se había mantenido en su sitio, pero Sakura era preciosa y encantadora
y con su sonrisa era capaz de ganarse a cualquiera. Probablemente también él
se había enamorado.
Shaoran
sonrió tristemente: “Me alegro por ti, mi querida Flor de Cerezo, espero que
Yue y tú seáis muy felices”.
Y
se alejó, caminando lentamente, perdiéndose en la oscuridad de la noche por
las calles de Tomoeda.
*
* *
Sakura
estaba asombrada. El interior de la casa era casi idéntico al de la mansión de
Eriol, pero había algo más, se sentía la magia del Amo Clow. Le gustaba aquel
lugar, se sentía bien allí, no era extraño que a Yue le gustase tanto. Cuando
se volvió hacia él, se dio cuenta de que no había dejado de observarla.
-Ven,
sígueme.
Sakura
ajustó su paso al de Yue y subieron por la enorme escalera del recibidor a la
primera planta. Entraron por el pasillo de la izquierda y caminaron hasta la
puerta del fondo. Entraron en la habitación, era muy grande, con dos pareder
llenas de ventanas parcialmente cubiertas con unas cortinas de terciopelo rojo;
había también una enorme chimenea, encima de la cual había un cuadro. Justo
delante había un enorme sillón tapizado también en terciopelo rojo y el lado
opuesto de la habitación estaba lleno de estanterías repletas de libros.
-El
Amo Clow pasaba mucho tiempo aquí leyendo…
La
aclaración no era necesaria, se había dado cuenta de ello, pues era muy fuerte
allí la magia de Clow. Sakura se acercó a la chimenea para contemplar el
cuadro. Jamás había visto algo tan hermoso: era un paisaje de un bosque,
concretamente un lago en el centro de un bosque, todo rodeado de árboles. No se
veía el cielo, pero se reflejaba en el estanque una pálida y hermosa luna
llena, y algunas estrellas. Pero lo más bonito del cuadro era que justo donde
se reflejaba la luna había un cisne de un blanco inmaculado con las alas
extendidas. En la esquina inferior derecha estaba la firma de Clow.
-El
Amo Clow me explicó que cuando terminó este cuadro, se le ocurrió crear a un
ser, cuya misión fuese la de proteger sus Cartas, que tuviese los poderes de la
Luna que tanto amaba.
-Yue,
este cuadro es precioso, me encanta.
-Sí,
es una pena que este lugar no exista. Cuando le pregunté a Clow me dijo que se
lo había imaginado, pero que no existía- dijo con cierto aire de tristeza.
Entonces,
al oír eso, Sakura deseó con todas sus fuerzas hacer realidad el sueño de Yue.
Le amaba con todo su corazón y quería por encima de todo hacerle feliz. Sabía
que Yue deseaba ir a ese lugar, y ella quería poder llevarlo allí. De repente,
ante el asombro de ambos, apareció el círculo mágico alrededor de Sakura y
comenzó a crearse una nueva Carta. Cuando todo acabó la Carta fue a las manos
de Sakura, que la cogió suavemente y la miró. Sonrió al verla y se la enseñó
a Yue. Ambos se miraron y se sonrojaron: La nueva carta era The Romance.
-Romance,
llévanos a ese lugar maravilloso, por favor.
Una
brillante luz inundó la habitación, y cuando se apagó, Yue y Sakura estaban
abrazados a la orilla del lago. La miró. No sabía qué decir, pero por primera
vez después de mucho tiempo, alguien había llenado su corazón, y ese alguien
le correspondía y le amaba tanto, que su amor había hecho posible aquello.
Sakura le amaba como él a ella. Él había pensado que quizá había vuelto a
enamorarse de Yukito, pero saber que no, y que su princesa le llevaba en su
corazón, le hacía muy, muy feliz. Sin dejar de abrazarla dijo:
-Te
amo, Sakura. Te amo con todo mi corazón y siempre te amaré, mi preciosa Flor
de Cerezo.
Sakura
no pudo contener la emoción y mientras dos lágrimas de felicidad bajaban por
sus mejillas, respondió:
-Yo
también te amo, Yue, siempre te he amado, aunque nunca me di cuenta hasta hoy.
Te quiero.
Permanecieron
abrazados durante mucho tiempo, después Yue se separó un poco de Sakura,
bajando sus labios hacia os de ella. Sakura cerró los ojos cuando sus labios se
rozaron, acercándose a él tanto como pudo. Yue, extendiendo sus magníficas
alas, la rodeó con ellas sin dejar de besarla.
Pasaron
allí toda la noche. Sakura se había quedado dormida en
los brazos de Yue. Al amanecer Yue se despertó y, sabiendo que no podían
quedarse allí más tiempo, cogió en brazos a Sakura, con mucho cuidado para no
despertarla, deseó volver a la
Casa de Clow. Cuando apareció allí, salió fuera y emprendió el camino de
regreso.
*
* *
llegaron
a las siete de la mañana. Sakura aún dormía y con mucha suavidad la depositó
en la cama. La contempló durante unos instantes, sonriendo. Sabía que tenía
que irse, pero se resistía, quería seguir con ella; no obstante, se arrodilló
al lado de la cama y le dio un ligero beso en los labios.
-Te
quiero-dijo antes de marcharse.
-Y
yo a ti, Yue-respondió ella, que acababa de despertarse.
Diciendo
esto, Yue salió por la ventana y voló en dirección a la casa de Yukito.
Ya
sola en su habitación, Sakura recordó la mágica noche, cada beso, cada
caricia, cada “te quiero” que se habían dicho. Se asomó a la ventana y
mirando en la dirección en que Yue se había ido dijo casi en un susurro:
-Te
veré luego, mi amor.
FIN
¡Bueno! ¿Qué os ha parecido? Con este fanfic buscaba algo distinto al típico S+S, pero espero que los fans de S+S no quieran matarme (Tendréis que reconocer que sería bonito, aunque sé que es imposible). Quiero todo tipo de criticas, tanto buenas como malas (pero nada de virus informáticos, ni cartas bomba ni matones a sueldo) a alessa2es@yahoo.es
Comentaros
también que cuando se crea la Carta Romance presupongo que utiliza el poder del
Amor y como el Amor lo puede todo, ésa es la razón de que Yue y Sakura puedan
aparecer en un lugar idéntico al del cuadro, pese a que Yue dijo que ese lugar
no existía.
Ya
por último deciros que ha sido una “misión imposible” escribir esto,
porque nuestra querida Isilme es mi compañera de clase y cada vez que escribía
una palabra me quitaba el cuaderno para leerla.
En
fin espero que os haya gustado, y espero veros leyendo otro fanfic mío pronto.
Hasta luego y…¡viva Yue!